jueves, 20 de mayo de 2010

Por qué soy tan sabio en Ecce Homo de Nietzsche

Me gustó mucho el libro, y me sentí particularmente muy identificada con esta parte, es muy yo...

VII
¿Me atrevere a indicar por ultimo, un rasgo de mi caracter que me ha ocasionado bastantes dificultades y contratiempos en mis relaciones con los hombres?
Estoy dotado de una impresionabilidad tan inquietante respecto de la limpieza, que me hace notar fisiologicamente lo mas intimo, lo mas oculto del espiritu de lo que se ponga frente a mi.
Lo olfateo.
Gracias a esta impresionabilidad, tengo una especie de antenas psicologicas, con ayuda de las cuales puedo tentar y palpar toda clase de misterios.
La podredumbre escondida en el fondo de ciertos temperamentos, y que tal vez proceda de algun vicio de la sangre disimulado por la educación, la percibo desde el primer contacto. Tambien he observado que este género de temperamentos, incompatible con mi sentimiento de la limpieza, adivina en seguida mi desconfianza. Lo cual no les libra de oler mal.
Así, pues, he adquirido a costumbre -para mi la pureza absoluta (mía, y en torno mío) es una necesidad vital; en medio de una existencia de condiciones dudosas no puedo vivir- de bañarme, de nadar constantemente en el agua clara o en cualquier otro elemento transparente, lleno de claridad.
Por eso mi paciencia se ha visto en muy duras pruebas en mis relaciones con las personas.
Mi "humanismo" no consiste en simpatizar con el projimo, sino en soportarlo junto a mi. Mi humanismo es una constante autovictoria.
De aqui la imperiosa necesidad de la soledad, es decir, del retorno a la salud, del retorno a mi mismo. Tengo necesidad del aire libre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario